Obsolescencia Ofuscada [Libre]

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Obsolescencia Ofuscada [Libre]

Mensaje por Guda Seks el Vie Nov 25, 2016 7:06 pm

Otro día en la Tierra, luchar contra los corporatocráticos ha sido más difícil que entrar en los torneos de artes marciales; el bosque se me ha presentado esa noche para una caminata contemplativa, bañada por las brisas que danzan con los árboles haciendo melodías entre las hojas con la orquesta sonora de la fauna local.  Me detuve en el punto justo para iniciar una fogata controlada, ahí podría reflexionar sobre mi constante ensayo-y-error respecto a los enemigos que han impedido mis triunfos contra los empresarios. No sabía si eso me serviría pero sino, meditar arreglaría las cosas.

Malditas derrotas, defender los bosques de las Compañías Forestales no es trabajo de medio tiempo— murmuró al ver un conejo que se asomaba curioso tras un arbusto —Mejor vete conejito, hoy perdí tres ballenas contra los pesqueros— levantó la voz como si el animal fuese a entenderla. Guda estaba frustrada, lo único que la animaba cuando pasaba eso era el entrenamiento pesado, pero para esas horas ya estaba agotada y sólo podía esperar dormirse.

Lo que no sabía era que muy cerca le hallaron el rastro de sus pisadas enemigos que creyó dejar atrás cuando denotó que perdió a la policía, su huida no había sido un fracaso pero por mucho no duró como alivio. A cien metros un grupo especializado con robots sabuesos poco a poco acortaban la distancia para dar con su objetivo, Guda no se lo esperaba, y lo peor fue su fogata; encendida, al estar divisada por los  persecutores era cuestión de tiempo antes de que su calma se tornara adrenalina.
—Estamos muy cerca caballeros, ese humo debe provenir de donde está ahora la terrorista— comentó el líder.
—No puedo esperar a proba mi arma pegajosa, esta tecnología sí que nos dejará en ventaja contra esa malnacida— opinó el que iba por atrás aguantándose las ganas de hacer un chiste.

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Mensaje por Guda Seks el Dom Nov 27, 2016 12:40 pm

Guda Seks percibió que alguien se acercaba, no tardó mucho en notar que eran más de dos. Los sonidos metálicos de los robots delataban los pasos de la brigada especializada. La alienígena estaba en un predicamento ya que luego de haber estado dando pelea a sus cazadores de forma constante, sin descansos, teniendo pocas energías estaba bajo la tensión de huir otra vez. En vez de abandonar su puesto, sin más energía para continuar su escapatoria y por tratarse de tan sólo cinco humanos y tres robots, les tendería una trampa.

Sin apagar la fogata se coló entre los árboles, las verdosas copas en los matices de la penumbra ocultarían su presencia ¿Qué tanto podían rastrear los robots si no tenían más que huellas las cuales seguir y scannear? ¿Podrían sentir su aroma?
—Miren, no hay nadie cerca de la fogata— se oyó una voz.
—Deja que los  autómatas verifiquen la zona, nosotros tenemos que tener los ojos bien abiertos  equipo— profiere el líder.
Los metálicos sabuesos iniciaron su labor pero fue difícil, los elusivos saltos y piruetas que dio la  presa antes de esconderse habían dejado contraproducentes señales a seguir; optaron los  cuadrúpedos por intentar captar en el aire alguna fragancia identificativa de la chica.

Entre tanto, Guda se movilizó como una sombra de rama en rama rodeando al grupo de cinco hombres, los efímeros sonidos los alertaron pero no sabían qué pensar, apuntaron sus escopetas hacia arriba y en variadas direcciones, no sabían qué podía suceder y por lo tanto no le pidieron a los sabuesos que detuvieran sus scanneos.
—¡Debe ser quien buscamos! ¡Todos en alerta!— exclamó el líder.
—Debe ser un tonto animal como las últimas veces— murmuró el más alto un tanto desanimado de la posibilidad.
—Las heces que hallamos a medio kilómetro no eran de animal, ni de persona, no bajes la guardia Dolan— aseveró su compañero Liang

¡Crash! Una rama se rompe de forma brusca de un lado y todos viran sus armas al sitio, pero en medio segundo el líder comprende la potencial táctica y apunta hacia el lado contrario previendo el ataque de la verdosa, su escopeta-adhesiva aprisiona en el aire a Guda Seks sin dejarla siquiera saborear su propia ofensiva. El resto de la brigada gira su atención al hecho, Rot Shail lo había logrado, como todos esperaban de él siendo el manda-más y el más experimentado en el tema.
—Grandioso jefe, siempre un paso adelante— comenta Liang con tono chistoso. Los demás se apresuran a rodear a la joven capturada, las piernas inmovilizadas de la alienígena frenaron sus intenciones, al elevar su mirada todos los fusiles la tenían acorralada.
—Me rindo— expresó la chica sin saber qué más hacer.
. . .

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Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ

Mensaje por Guda Seks el Dom Nov 27, 2016 2:11 pm

Despertando en un campamento cerca de la ruta, Gulda Seks denota sus sentidos ofuscados, recordó que combatiendo con su reducido ki había sido derrotada y luego, aprisionada de manos y piernas, alguien inyectó en su brazo una droga somnífera. El narcótico había dado resultado, ella no presentó peligro alguno durante el trayecto a pie de los uniformados. Pero ahora ellos también estaban cansados y necesitaban descanso, era de noche y un sueño de seis o cinco horas bastaría para emprender viaje en el aeromóvil, ya con su botín en manos: Gulda Seks.
—Oye Jefe, por fin despierta nuestra invitada— avisa Liang.
—Deja de llamarme así, con decirme Rot bastará— dijo el líder y se acercó a la prisionera —Hola hola pequeña sabandija— le dijo tomando su mentón con sus manos —...vaya que estás drogada ¿eh? No sólo tus ojos me lo dicen, tu otro par de ojos me lo confirman también— añadió haciendo reír a sus hombres.
—No podrán contra mi— enunció con voz cansada y arrastrando las palabras, su cuerpo estaba tan pesado que si corría una carrera con alguno de esos sujetos perdería por unos centímetros; ya no era la ráfaga bestial e indomable que atentó contra Ronbun Foreast, la empresa forestal más poderosa del continente.
—No me hagas reír mocosa— dijo Rot dándole la espalda para irse a dormir —Ustedes dos, mientras los demás dormimos harán guardia y la vigilarán, dormirán en el viaje de regreso— señaló el líder marchándose a su tienda.
—¡Sí Señor!— exclamaron al unísono el par de uniformados tomando sus armas; el resto siguió a Rot Shail para procurar descansar cada uno en su tienda.

Guda Seks intentaba enfocar sus fuerzas para evitar la pesadumbre del narcótico en su sangre, le resultaba inútil luchar contra éste y lo mejor sería aprovechar la energía que había recuperado durante su sueño inducido, si iba a actuar no le quedaba más opción que hacerlo con el Poder de Pelea de un ser humano común. Sería un reto pero no podía dejarse vencer por dos guardias. Ella sabía que no estaba perdida, sólo debía no perder más tiempo ya que, si llegaban a las cercanías de la ciudad, ya tendría a todas las autoridades sobre ella.
—Oye Liang, ¿por qué no dimos la llamada y ya la entregamos a los federales?— susurró Dolan para no aburrirse en su guardia.
—Porque Rot tiene mejores planes, si la entregamos a las autoridades no ganaremos nada, recuerda que este es nuestro trabajo, nos pagan un sueldo; pero, si la negociamos con Ronbun Foreast, nos pagarán una gran suma a cada uno, los daños que hizo esta criatura fueron excesivos en las instalaciones de Foreast y...
—...Ya veo— interrumpió Dolan —como mercenarios de la empresa se gana más que como agente especializado.
—Así es, todo fue idea del Jefe.

Guda logró entender los susurros, estaba atontada por la droga pero no tanto, así que denotando que el pegamento en sus pies y manos se endurecía, decidió provocar a sus custodios :
Dejen de soñar, ustedes cavaron su tumba conmigo cuando decidieron tomarme prisionera— declaró la joven verdosa. Sus palabras hicieron enojar a Dolan y éste sentándose sobre la pansa de la prisionera le amenazó...
—No te pedimos opinión, maldita terrorista, si vuelves a hablar te haré pagar ¿O te crees muy ruda?— dijo él dándole suaves pero humillantes cachetadas a Guda, ella intentó evitarlas con sus manos pero Liang pisando el pegamento sobre ellas inmovilizó el escudo de la chica. —Vamos, responde— continuó Dolan mientras abofeteaba de forma burlona a la aprisionada. De estar sentado sobre la joven se inclinó hacia adelante para posar sus manos en el cuello de la misma, una moderada estrangulación parecía la manera del uniformado de 'poner en su lugar' a la subversiva. —¿Qué pasa? ¿no puedes hablar ahora?
—Dolan...— intervino Liang —Dolan, nuestro deber aquí es como guardias, no hagamos alboroto con esta escoria.
—No, Liang, no; esta mugrosa cree que tiene derecho a dirigirnos la palabra en ese tono pedante, alguien debe corregirla— profirió el rubio Dolan tomando la manzana que no llegó a morder luego de la cena, forzó de a poco con la fruta la boca de la verdosa, ella se resistió y como Liang insistió en su opinión, el rubio la dejó tosiendo acostada donde estaba.
—Que sea una advertencia— finalizó con esa frase su maniobra intimidatoria.
"Rayos, no salió como esperaba, mis manos quedaron lejos de su navaja" pensó Guda cuando terminó de toser.

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┌( ಠ‿ಠ)┘

Mensaje por Guda Seks el Lun Nov 28, 2016 8:56 pm

La droga mantenía sus efectos, la energía de la alien se recuperaba pero dentro de los márgenes de la toxina la cual la sostenían embriagada en una debilidad artificial muy real. Sus esfuerzos por deshacer sus grilletes de endurecido pegamento, pasó media hora y nada; era un material que le hacía recordar a la vestimenta que utilizaba, casi una suspensión acuosa coloidal compuesta de grasas, ceras y diversas resinas gomosas obtenida a partir del citoplasma de las células laticíferas presentes en algunas plantas y hongos; pero era más resistente que eso y de flexibilidad limitada.
—Sólo mírate, fea, eras una verdadera piedra en los zapatos de taaantos y, contra nosotros no has podido ni sobresalir ¿Cómo puede ser, eh?— comentó Dolan al notar los sigilosos movimientos de la joven.
Me encontraron muy cansada, yo había tenido tres combates no hacía mucho antes de dar con ustedes, en un combate justo ustedes serían mi desayuno— murmuró con un dejo de amargura en su voz.
—¡Pero qué chistosa eres, ¿no?! Y dime, ¿eres marciana o qué? para mí sólo eres una mocosa quejosa que no ha cumplido sus quince— continuó el rubio.
—¿Ya ves? tienes miedo a enfrentarme mano-a-mano Dolan— respondió ella provocativa —Pero no te culpo, una mocosa de quince es peligrosa— impuso sarcasmo contra él.
—¡Eres una..!— se levantó enfadado el muy peinado uniformado pretendiendo golpearla.
—¡Ey, espera!— se interpuso Liang —Deja de seguirle el juego, ya es nuestra prisionera.
—Tan sólo déjame darle un par de golpes y ya— insistió Dolan.
—No, iré por la bolsa con droga, otra dósis más la dejará babeando un rato en silencio— aclaró el de largo pelo negro.
—Aguafiestas— regañó el rubio cayendo sentado, resignado.
Liang se alejó diez metros y se puso a buscar la bolsa de tela donde guardaban la botellita con el fármaco. Guda continuó retando a duelo a Dolan en ese tiempo y cuando su tono se volvió burlón el uniformado accedió a soltarle las piernas con su artefacto de pulsos vibratorios, las manos y piernas de Guda estaban libres pero continuaba mareada; Dolan se plantó en su posición de combate para iniciar la pelea pero justo llegaba Liang con la bolsa de tela, y en ese preciso momento Guda le arrojó una pequeña roca a la bolsa desperdiciando todo el narcótico.
—¡Maldita sea Dolan! ¡¿Por qué la soltaste?!— se enojó Liang.
—Mira tonto, a penas si puede pararse, ¡le patearé el trasero y luego la volvemos a paralizar!
No podrás conmigo— aseveró Guda Seks, y cuando Liang intentó sumarse al enfrentamiento su compañero lo hizo para atrás...
—NO, tú no Liang, yo le demostraré mano a mano quién manda— se justificó Dolan.

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._.

Mensaje por Guda Seks el Mar Nov 29, 2016 10:15 am

El alboroto sacó a todos de sus sacos para dormir, Rot comprendió la escena frente a sus ojos y su primer acción fue knockear a Dolan con un puñetazo en la nuca. Liang tomó el arma con disparo adhesivo pero justo Guda se había echado a correr, el impacto aprisionó los brazos de la chica a su torso pero no sus piernas, así ella emprendió la huida. En vez de usar la ruta prefirió volver a adentrarse al bosque, ella sabía que ahí tendría ventaja, por detrás la perseguían cuatro hombres guiados por un solo robot sabueso ya que, con falta de tiempo sólo pudieron encender uno y tomar sus armas de fuego.

Los árboles ayudaban a la verdosa ante los disparos, las balas impactaban en troncos y rocas, desniveles de tierra y otros más; su agilidad le estaba ayudando a mantener la distancia en relación a sus agresores, pero no por mucho, los últimos minutos del efecto de la droga continuaban su labor dentro de sus sentidos, el mareo la desconcentraba y no podría confiar en sus pasos por mucho, debía hallar un escondite temporal, y rápido. Por cada minuto que dejara pasar, corría más riesgo de ser traicionada por su equilibrio y motricidad; a diferencia de un humano ordinario al menos podía levantarse del suelo ¿Pero cuánto más podría evadir con su velocidad la persecución?

Y fue cuando la vio, una cueva al frente...
Para llegar a ella primero debía sacarse de al lado al cuadrúpedo mecánico, se quitó su armadura sin detener su celeridad, y cuando el autómata le saltó encima ya pisándole los talones, ella lo atrapó dentro de su elástica armadura para trabarle las patas delanteras. El sabueso robot cayó de cara al piso y sin sus patas delanteras no pudo más que girar alocado en el piso. —¡Funcionó!— profirió Guda mirando hacia atrás, el robot en sus aleatorios giros buscando liberarse barrió los pies de los uniformados, con eso ganó tiempo y desvió sus pasos hasta la oscura entrada.

Los hombres de la brigada no eran ningunos tontos, al retomar su camino junto al robot, notaron la cueva, la opción más lógica. Y junto a la entrada unas huellas hundidas en húmeda tierra dejaban las cosas más claras.
—¡Sí, miren!— dijo Liang —Entró ahí.
—La hojalata entra primero— ordenó Rot —Que nos guíe.
—Pido permiso para abrir fuego letal— añadió Liang —Calculo que los efectos de la dosis anterior puede estar por terminarse.
—¡Denegado! La orden ahora es capturarla viva ¡Háganla sufrir por su desobediencia!— declaró el líder Rot. —Lo que no significa que sus piernas no puedan quedar rotas— aclaró sonriendo en última oración, ya estaban entrando a la lobreguez de la cueva.

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O_0

Mensaje por Guda Seks el Mar Nov 29, 2016 10:40 am

Adentro de la cueva un charco de agua afectó las partículas de olor captadas por el sabueso y quedó sin rastreo confiable, variados aromas de animal lo dejaron  desorientado y los uniformados tuvieron que elegir entre dos huecos, uno más angosto que otro; tenían en mente la probabilidad de algún animal salvaje ahí dentro, la tierra estaba alterada de forma reciente.
—Tranquilos, ella entró primero, si hubiese peligro sería ella la primera en llevarse la primer embestida— murmuró Rot —Ya dejen de susurrar, debemos atender.— Mandaron al robot por el hueco pequeño y ellos se mandaron los cuatro por el menos angosto al frente.

Pero Guda no pudo ir muy lejos, cuando estaba por cruzar otro pórtico entre la oscuridad de los rincones halló un sitio espacioso iluminado por raros cristales reflejando un tenue haz de luz por toda la extensión incrementando la visibilidad notablemente, y en el centro de esa sala natural, una criatura se comía los restos de lo que alguna vez fue un oso, a su lado otros esqueletos revelaban variedad de animales...
La bestia con tentáculos volteó su cuerpo dejando ver un rojizo ojo brillante, pero la verdosa ya estaba oculta atrás de una roca en el rincón más cercano. Estaba entre la espada y la pared, por una salida podía oir los  pasos haciendo eco de sus perseguidores, y obstruyendo la siguiente salida, esa extraña criatura con tentáculos, se veía letal y ella aun tenía varios minutos más con los efectos del narcótico en sus sentidos y motricidad; saber pelear aún no era accesible para safar de su precaria suerte.
"¿Y ahora qué?" pensó estabilizando la respiración atrás de ese rocoso escondite en la penumbra del húmedo rincón lleno de gusanos.
—Esperen, puedo escuchar sonidos por este lado... Miren, hay iluminación por acá— dijo Liang.
—Bien, puede haber improvisado una trampa, todos alerta— musitó Rot. —Armas en fuego letal, pero nada de matar hasta que dé mi orden—. Cuando los uniformados traspasaran la entrada y le dieran la vuelta a la primer roca, podrían también hallar a la cefalópoda criatura carnívora. Guda logró asomar el ojo a tiempo para verlos entrar a la misma sala rocosa en la que se encontraba, la luz de los cristales les dio de frente y sus ojos no podían identificar a nadie en la penumbra, ella debía actuar rápido o ese apestoso lugar podía ser su tumba.

Guda se quitó la ropa velozmente, todo su uniforme de combatiente lo hizo una pelota y lo arrojó al alcance del monstruo, éste no la había visto esconderse así que cuando el ropaje aterrizó repentino ante él su instinto defensivo lo llevó a lanzar un golpe contra la vestimenta hecha bola, enseguida entendió que no era algo vivo, y justo al instante los pistoleros hallan la escena ya plantada.
—Wow-wow wow, ¿qué rayos?— se asombró uno quedando atónito; lo otros también estaban impresionados por la criatura bestial, pero Rot tuvo la concentración suficiente como para divisar la ropa de la verdosa desparramada al lado del ser.
—¿Ven eso?— dijo el líder —parece ser que la muy tonta en su apurado escape fue sorprendida por esta cosa, no me extraña que se la haya comido.
—Oh es verdad, no lo había notado Jefe, ¿qué hacemos ahora?— contestó Liang.
—Retrocedamos lentamente, esa cosa se está agitando demasiado y no me gusta nada como nos mira, dirijan sus pasos a la salida, no sabemos si aún tiene apetito; ...y no me vuelvas a llamar Jefe, es estúpido, Liang.

Los uniformados retrocedieron, entre las víceras del oso mezcladas con la ropa de Guda Seks sacudidas por el miembro azabache del animal, la escena les había dejado claro el final, Guda estaba muerta. Eso creyeron mientras se retiraban, que en el rincón oscuro, atrás de la roca, la joven verdosa seguía allí, recuperando su destreza, algo agitada por la adrenalina pero al fin su mareo lo percibía reducido, se estaba recuperando del fármaco; pronto volvería a estar apta para continuar sus aventuras subversivas.
"Sólo espero que ese grotesco no vaya a moverse de ahí, media hora más y toda esta tensión será motivos de risa"

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T,.,T

Mensaje por Guda Seks el Mar Nov 29, 2016 7:05 pm

Comiendo insectos de la humedad en su rincón oscuro, descansó y recobró todo el control de su ki fluyendo en su cuerpo; en veinte minutos ya estaba como nueva. Alzó la vista por encima de la roca y el  aterrador ser continuaba allí entre cadáveres y huesos, pero no comía, ahora probablemente estaba jugando.
—Bueno mi querido salvador, te agradezco tu aspecto, aunque no lo sepas me salvaste de los...— le comenzaba a decir Guda a la criatura con tentáculos cuando de repente éste la atacó intentando tomarla  por la cadera. Una simultánea ráfaga de ki sacudió al monstruo y éste se cubrió usando la salida en su espalda. —Rayos, yo quería salir por ahí, ahora tendré que irme por donde entré— se dijo a sí misma tomando lo que quedaba sano de su vestimenta embarrada, luego emprendió camino hasta afuera.

Afuera ya no estaban los hombres de la brigada, ella de así quererlo hubiese podido ir hasta ellos pero ya se acercaba un nuevo día, ¿para qué perder el tiempo? Y no terminó de salir de la cueva que por atrás ya venía nuevamente el cefalópodo pero ahora, acompañado de otro del mismo tamaño; ambos parecían rinocerontes por  sus dimensiones.
¿Ahora qué? ¿Vienes por más?— dijo ella cuando voces acercándose la hicieron devolver su atención. Eran Rot y los suyos, habían ido por unas granadas para dinamitar partes de la cueva en busca de quedarse con esos raros diamantes, ellos no sabían el nulo valor que tenían los brillantes minerales, pero lo harían 'por si acaso valían algo'. —¡Por las verrugas de mi padre! Yo conozco esas voces— exclamó un segundo antes de ser tomada por los tentáculos de ambos monstruos al mismo tiempo. —Ah!— fue arrastrada hasta adentro.

Cuando por fin las caras de los uniformados pudieron encontrar la cueva otra vez, ya venían con granadas en mano; la ráfaga de ki por parte de Guda Seks obligó a los seres de tentáculos salirse de la cueva por el susto. Los humanos asombrados de volverse a topar con ese monstruo y ahora acompañado por otro igual, no perdieron tiempo y abrieron fuego contra los escamosos.
—¡Aprovechemos a matarlos ahora mismo!— sugirió Liang. Pero los invertebrados ejecutaron saltos de retirada denuevo hasta adentro de su morada oscura; estaban tan atemorizados por las armas de fuego que al quedar cara a cara con Guda no le atacaron. Ella comenzó a acariciarles las cabezas asegurándoles que se encargaría de los bravucones, y por fin, los monstruosos accedieron a dejarla moverse con libertad dentro de la cueva.

Una granada de fragmentación voló hasta adentro de la caverna, Guda ejerciendo otra ráfaga de ki la devolvió  en el aire sin dejarla tocar el suelo, el esférico explosivo cayó justo al lado de los uniformados ¡¡Boom!! La explosión aniquiló a todos. No, no a todos: Rot seguía en pie y estaba decidido a vengarse por tanto escarmiento contra su Unidad Táctica. —¡Salgan a pelear bichos feos!— fueron sus palabras. Jamás esperó que desde adentro la que fuese a aparecerse fuera la alienígena. —¡¿Tuú?!
—Así es Rot, y estoy recuperada, ¡ya puedes besarme el trasero!— insultó la joven tomando pose de pelea.
—Al diablo, yo me voy— concluyó el hombre echándose a correr.

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Mensaje por Guda Seks el Miér Nov 30, 2016 10:34 am

Guda miraba su ropa, estaba mugrienta y rota, antes de poderse despedir de las criaturas, éstas le ofrecieron uno de sus cristales, no tenía nada de especial y por su conformación tampoco valía nada, pero esa fue la forma de los seres  con tentáculos de agradecerle a la extraterrestre. Entonces sí, la verdosa se marchó. En el camino reflexionó lo que había sucedido, entendió que necesitaría trucos nuevos si deseaba salir bien parada; su primer idea fue entrenar pero, crear una nueva técnica podría ser una forma indirecta de subir su poder de pelea.

Llegó a una villa sin su casco de subversiva, sin su atuendo de sediciosa sólo sería vista como una rara pero no como la alienígena que le había estado causando tanto lío a los corporativistas y banqueros. No tendría problemas en un lugar así, no era la ciudad. A gran velocidad pasó por el patio de una casa, tomó una toalla colgada para secarse al sol, se aseguró de no ser notada por nadie, al parecer así fue.
—Listo, ésta reemplazará mi ropa— dijo admirando lo parecido que le quedaba a un vestido blanco. —Hora de entrenar.— Continuó hasta dar con una cascada, atrás de la misma había un mediano espacio ideal para entrenar sin ser molestada.

Comenzó con su ki, ya que si iba a igualarse a los guerreros que tuvo la suerte de no enfrentar en el último Torneo de Artes Marciales, debía tener lo que ellos. Si bien volar aún no era su especialidad podía comenzar con algo que entendiera mejor. Probar si podía reunir suficiente energía en sus manos para lograr algo más efectivo que tan sólo ráfagas de ki, sería mejor.
Pasaron dos horas y lo único que lograba era alterar el aire dentro de su espacio pero sin llegar a desprender su energía de forma concentrada...
Maldita sea.— pronunció para irse a tomar un descanso y, aún en su descanso intentaba efectuar su nueva forma de manifestación del ki.
Podía concentrar el ki, pero luego perdía el control del mismo quedando todo en simples destellos de luz; de nada le servirían efectos de iluminación si deseaba dejar de ser un blanco fácil para el par de guerreros que colaboraban con la policía en atraparla.
Pensar en superarlos la animaba, reducía sus minutos de descanso pero aunque llegara la noche no dejaba de intentarlo...
—¡Debe haber una forma!
El sonido de la cascada la ocultaba tanto de su ruidaje personal como  en la visibilidad, ese sitio era ideal pero aún dentro de esa comodidad  los intentos seguían sin mostrar avances. Cuando más se acercó a su meta de controlar esa forma potente de ki luminoso, fue cuando usó el cristal que le había regalado la criatura cefalópoda, el mineral entre sus manos era perfecto para visualizar una conformación consistente de su energía vital en medio de sus manos.

Finalmente, luego de seis horas, se rindió. Estaba tan exhausta como el día anterior, cuando fue atrapada por los agentes especializados; eso fue peligroso la primera vez, pero detrás de la cascada oculta en ese medio-domo rocoso, ella estaba confiada de su suerte. Dejando de lado el entrenamiento, acercó su espalda a la cascada ya que lo ideal luego de tanto ensuciarse escapando y sobreviviendo era bañarse. El agua estaba fría pero hacía tanto calor que no lo notó.
—¡Maldito calor! bdah, odio el calor, preferiría que siempre hiciera frío.
Lo que la verdosa no se había dado cuenta, era que al acercarse a la cascada, desde afuera su silueta podía verse; un joven que pasaba por ahí la logró divisar, estaba borrosa por tanta agua adelante. Se acercó curioso a mirar, y no necesitanto mucha cercanía, por la diminuta rasgadura en la piedra alcanzó a ver una toalla colgada en la protuberancia rocosa.
—¡Es la toalla!— exclamó corriendo hacia donde estaba esa silueta y ¡Puash!
El humano ya estaba encima de la verdosa. —¡Tú! ¡Eres tú la ladrona de color verde que le robó a mi vecina!
—Oye, espera...
—¡No!— se negó él sujetando los brazos de la chica, la tenía contra el suelo y estaba muy enfadado —¡¿Cómo pudiste robarle a una ancianita?!
—Pero sólo es una toalla, ¡ya suéltame o te mato!— exigió Guda Seks pero él no retrocedió, el humano era un adolescente en short de baño con ojos oscuros, pelo negro y piel aceitunada. No parecía un luchador pero tenía mucha fuerza y determinación.
—¡Eres una ladrona y debes pagar!
¡Tonto! Estoy desnuda y tú estás encima mío!— rugió la joven evidenciándole al muchacho la situación, él no se había percatado pero luego de esas guturales palabras, el justiciero de un sobresalto se salió de arriba de la alien.
—¡Qué rayos te pasa!? ¡¿Por qué no te vistes?!
—¡Sólo tengo esa toalla, tonto! ¡Me estaba bañando!
—¡Sigues sin ponerte nada, demonios! ¡Debo arrestarte, ponte ropa ahora mismo!— ordenó el muchacho conflictuado por su predicamento como justiciero, él quería arrestarla pero no le era apropiado tocarla si no estaba vestida.
—Entonces dame la toalla o tus shorts— sonrió ella al ver que los ojos del joven estaban elusivos y no podía salir de su asombro.
—¡Maldición! ¡Eso no es justo, eres una vil criatura!
La joven quedó de rodillas mirándolo divertida, ella sabía que en su actual cansancio podía enfrentarlo sin problemas y por eso no intentó huir; además el contexto comenzó a parecerle divertido. Realmente se veía afligido el chico de cabellera erguida.
—¿Y bien tonto?
—Eee ¡¡No!! Debo hacer lo correcto, así que ésto es lo que haré... ¡Ah, no te descubras el frente! ...M'me llevaré la toalla y como castigo te quedarás sólo con esas botas rotas que parecen ser tuyas, ¡sí! Tendrás que arreglártelas andando así, sigilosa para que no te vean ¡Já!— declaró él improvisando un castigo para Guda por haber robado. Mientras él hablaba ella se ponía sus botas, también tenía pensado qué hacer con el muchacho entrometido...
—Tengo otra idea— profirió un segundo antes de extraerle a buena velocidad la toalla y patearle la cabeza.
 ¡A dormir!

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O,.,0

Mensaje por Guda Seks el Jue Dic 01, 2016 8:19 am

La patada de la verdosa sólo dejó aturdido al muchacho, a último momento ella no se animó a  herirlo, él quedó en el suelo impactado por la demostración de fuerza que ella ejerció contra él. No supo cómo responder, estaba atónito y sin decir nada quedó mirándola, sentado contra un montículo pequeño de tierra humedecida.
—¿Y bien?
—T-tú, no eres normal, debes ser el terrorista del que todos hablan— logró decir el chico temblando, la había divisado del noticiero.
Mira, no quiero perder el tiempo y a lo mejor tienes cosas que hacer, dime dónde puedo hallar un Maestro de Artes Marciales decente y te dejaré ir— improvisó Guda habiendo ideado otra solución a su situación de concentrar ki.
—Pero yo no sé— contestó el joven.
Diantres, tendré que buscar uno yo sola, sino no podré mejorar mi manejo del ki— añadió dándole la espalda al humano.
Con la toalla colocada como vestido continuó hacia afuera de la cascada, las cuerdas en el balde del muchacho le servirían para sujetar su temporal atuendo como si fuese una toga.
—¡Oye, espera!— se levantó el atemorizado para encararla —No puedes irte con esa toalla, es de Ming Fei, una pobre ancianita— agregó.
Mira Como-te-llames, por mis servicios salvando bosques y demás, todos ustedes me deben algo, una toalla es lo mínimo ¿bien?
—¿Salvar? pero si tú matas gente— objetó él.
Sólo cuando interfieren en mi salvación del planeta— justificó ella.
—¡Sigue siendo horrible!

Guda Seks se alejó caminando sin decir más nada, como recuerdo le dejó sus botas al joven humano pero no volteó a verle; éste corrió hacia ella luego de pensarlo unos segundos, cambió su estrategia.
—¡Ey espera!— la alcanzó, ella se volteó a verlo un tanto irritada de su naciente persistencia —Te ves cansada, ¿no quieres venir a casa de mis abuelos? Te invitaré a cenar, a cambio me ofrecerás diálogo, mi intención es convencerte de abandonar tu estilo de vida.
Guda comenzó a reir a carcajadas, no podía creer lo que había oído, era tan ridículo que tenía más sentido pensar que el joven pretendía tenderle una trampa; aún así sí estaba cansada y ya tenía hambre otra vez, así que aceptó.
—Vaya que eres gracioso, te seguiré el juego a ver qué tal, al menos me prometiste comida ¿no?
—Bien, ríete, pero no miento; estoy seguro de lo que haces es porque estás sola, por tu cuenta, no tienes a nadie y ya verás, lo entenderás cuando lo hablemos... Me llamo Kyo— terminó sus palabras presentándose. Guda estrechó su mano, después de todo se sentía algo culpable por patearlo.
—Mi nombre es Guda, el gusto es todo tuyo; no puedo esperar conocer tu cocina.
—Y por los dioses, tenemos ropa que ya no usamos en mi casa, te daremos de esa y tú devolverás esa toalla ¿Bien?

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Mensaje por Guda Seks el Jue Dic 01, 2016 3:10 pm

Casa de Kyo | 8:02 PM

Kyo
El abuelo del muchacho no estaba en casa, esperando a su nieto estaba la abuela Tina, ella recibió de buena manera a la joven verdosa creyendo que Kyo al fin había conseguido una novia. Tina no tenía buena vista y por lo tanto no llegó a notar el par de ojos extra que tenía Guda frente a ella, pensó que se trataba de decoraciones en el pelo; no entendía por qué su nieto eligió una chica verde pero como no era muy común ver a Kyo acompañado por una chica no dijo nada e hizo de buena anfitriona.
—Tu abuelo fue a buscar a tu hermana a la ciudad,  ya pasó más de seis horas con sus tíos así que cenará con nosotros cuando lleguen, Kyo— avisó la anciana —Hablando de ella, esa ropa que llevas Guda es para nadar ¿cierto? Se parece a la de Maiko.
—Ah sí, es... en realidad es el traje de baño de Maiko, el que ya no usa, se lo obsequié a Guda porque no tiene ropa, supongo— explicó el joven y su abuela aguantó reírse  por lo bajo.
Kyo fue muy amable al obsequiarme esta malla de baño, se parece a la ropa que uso así que elegí ésta por sobre las demás cosas— añadió Guda sonriente. A la adulta le pareció extraño el gusto de la invitada, pero se ahorró los chistes por respeto a su nieto. Tina ofreció más té para ambos dejando entre medio de ellos un plato con sandwiches para mientras no llegaba Maiko en el auto del abuelo Hiro.

Luego de lavar las ollas Tina fue a darse una ducha, Guda quedó sola con Kyo y el silencio incómodo comenzó su labor de un segundo a otro hasta que llegando al veinteavo respiro, la subversiva decidió romper el hielo con una sonrisa pero eso incomodó más al joven por lo que intuyendo que él recordaba haberla visto desnuda empezó una charla:
Gracias de nuevo por la ropa ¿Tienes la toalla que querías?
—Así es Guda, la tengo, y mañana se la dejaré a la vecina donde pueda encontrarla— respondió él rascándose la nuca. —¿Eres de hacer artes marciales, no? tú me habías preguntado por un Maestro.
—Ajá, practico artes marciales ¿Tú?
—Eee, un poco pero no soy bueno en eso, no le dedico mucho, sólo una hora por día.
—¿Quieres que hablemos de lo que querías conversar conmigo hace una hora?
—Vaaaya, creí que hasta no comer no querrías oirme pero...
—Ey, no hay problema, con esa pequeña merienda pre-cena de tu abuela ya no me ruge la pansa; hablemos.
El agua de la ducha sonó contra el suelo en el baño, ambos en el comedor comenzaron su discusión; al parecer los noticieros le habían llenado la cabeza a Kyo con información paracial y sensacionalista. El chico afirmaba que ella era mala por sus asesinatos, ella decía que sus acciones salvaban al mundo y que él era un aletargado sumergido en la masa. Claro estaba que Guda se impuso con ninguna diplomacia mientras Kyo, en todo su intento por no faltarle el respeto se estaba frustrando, y pronto podría enfadarse.
Con veinte minutos de charla parecía no haber más nada que decirse, el agua de la ducha dejaba de sonar en el baño y tenían que cambiar de tema; Guda se puso de pie y tomando una bolsa de frutas decidió marcharse.
—Mira, no me interesa convencerte y ya entendí por donde viene tu razonamiento, te ahorraré la cena y me iré con estas frutas— decidió ella.
—No, dame una última chance— exigió él.
—Pero Tina está por salir del baño ...
Aquí no, quiero que me sigas a un escondite secreto que tengo debajo del granero— dijo Kyo —Ahí es donde guardo mi último recurso para gente como tú.
—Ah, ya veo, juegas al héroe ¿no? ¿Por qué insistes en mí si no me conoces?
Es que, realmente eres diferente a cualquier persona que yo haya conocido, para empezar no eres humana y, si eres tan rara de hallar, me gustaría tener más chances contigo.
Oh, eso sí que sonó raro ¿sabes? Pero te entendí, supongo, así que bueno, como no tengo mucho que hacer, comeré estas frutas en tu granero si no te importa, así no me aburriré viéndote fallar conmigo— contestó en tono pedante.

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U_U

Mensaje por Guda Seks el Vie Dic 02, 2016 6:28 pm

Llegaron al granero, debajo del mismo entrando por una pequeña escotilla metálica quedaba todo revelado, en el interior una cámara secreta era iluminada por dos lámparas comunes, al encenderlas a la vista una pequeña capsula espacial se mostraba en malas condiciones.
Mira Guda, si me permites adivinar, ésto es tuyo─ afirmó él, pero ella le negó.
─No es mío Kyo, esa capsula parece no ser terrícola pero, puedo asegurarte que yo no vine en eso ¿Para qué me muestras?
Bueno, es que mis padres…─ estaba por decir el joven cuando una explosión destruyó el granero; para suerte de ambos habían quedado a salvo de la misma debido a la cámara secreta en la que estaban bajo tierra.
Afuera Tina se encuentra con un escuadrón militarizado, a la par del mismo estaba Rot acompañado por Dolan, once hombres habían acudido al llamado de Rot, él había puesto un artefacto diminuto de rastreo en las botas de Guda, fue cuando ella estaba prisionera de la brigada especial, pero no habían tenido suerte rastrillando la zona en silencio, ese calzado había quedado atrás de la cascada donde Guda conoció a Kyo. Y finalmente, en tan pequeña villa, en plena noche dan con la alienígena entrando al granero, distraída comiéndose una bolsa de frutas.
─¡¿Qué hacen!? ¡Mi granero! ─ se horroriza la anciana.
─Atrás vieja, esto es por un bien mayor─ le responde Rot para amedrentarla ─Si interfiere será considerada sospechosa.
─¿Y Kyo? ¡¿Dónde está Kyo?! ─ continuó la abuelita preocupada de no ver a su nieto por ninguna parte. Pero Rot dejó de responderle, él sabía que el escuadrón había identificado a la subversiva entrando al inmueble destruido a la par de un chico, pero por un solo rehén, a cambio de la seguridad regional no había excusas que los llevara a retroceder en su ofensiva.
Seis de los soldados se dispusieron a investigar entre los escombros, debían hallar los cuerpos de los que habían sido muertos con el misil. Buscaron y buscaron pero no dieron con nada llamativo, ni siquiera la entrada secreta, por ser ésta muy angosta y poco detectable entre la paja, los destrozos y demás.
─¡Maldción! Debe haber escapado por atrás cuando disparamos ¡Ella sabía de nosotros! ─ dijo el comandante Haru.
─Y el otro que entró con ella debe tenerlo de rehén o… debe ser su amigo─ dedujo Rot Shail.
─Bien pensado, arresten a esa anciana, debemos interrogarla a ella y toda su familia, ¡vamos! ─ ordenó Haru.
Por debajo del suelo, en el escondite de Kyo, la verdosa joven podía sentir los ki de los agresores, ella sabía desde la oscuridad de lo sucedido que se trataba de más problemas. Lo primero que decidió hacer es desmallar de un golpe al adolescente, el muchacho estaba entrando en pánico y podía delatarlos ¡Pawm! Lo dejó acostado en las colchonetas que ahí mismo habían tiradas.
Perdona Kyo, pero debo evitar que nos detecten─ le dijo al desfallecido. Se quedó junto a él, esperó y esperó, debía estar segura que los problemas no durarían mucho más arriba del subsuelo. Cuando las presencias se largaran sería hora de abandonarlo y huir, otra vez sola, en su eterno escape por la vida que eligió dentro del planeta Tierra. Primero exiliada entre los suyos dejó de figurar como invasora, luego de elegir su bando en el planeta de los humanos, fue señalada como peligrosa por muchos y como heroína por pocos.

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Guda Seks

Mensaje por Guda Seks el Vie Dic 02, 2016 9:44 pm

Guda Seks

Llegué a mi guarida, al fin tranquila, en mi base estaba mi verdadera nave y como Kyo no podía saber eso simplemente intuyó que la escondida en su granero era mía, por no ser terrícola. La cuestión ahora estaba clara, esa capsula espacial era de alguien ¿pero de quién? Poco me importaba indagar en eso para esa noche; estaba por llegar el día y yo no había dormido aún. Lo bueno es que en mi morada tenía alojado todo lo que necesitaba por esa semana, alimentos y comodidades ¿qué más podía pedir?

Una lástima haber dejado a Kyo, parecía alguien interesante de conocer, pero los humanos son muy inestables y su sentido de justicia estaba muy contrario a mi accionar, me hubiese gustado que todo hubiese sido en otro contexto.
Luego de otro baño, cena y quedar cómoda, el sueño se presentó y dormí hasta la tarde del día  que nacía para esos horarios muy nocturnos. Cuando desperté noté el mosquito que había estado molestando durante mis entre-sueños; lo maté con un soplido de ki depositado en mi dedo. Maldito sean esos bichos terrícolas.

Me levanté y el reloj con horarios humanos indicaban las 3:04PM de la tarde, lo primero en lo que pensé desde la cama fue en el Maestro que debía hallar para ayudarme con mi control del ki. Si no podía controlar la energía vital en mi interior, hacerla fluir a mi antojo sería imposible; mis entrenamientos no me habían ayudado a salir del Poder de Pelea que había logrado en mis entrenamientos como invasora principiante de los Demonios del Frío. A veces lo pienso y, mejor así, de parecer incompetente a Escarcha hubiese muerto bajo su dedo inquisidor.
¿Pero cómo hallar un Maestro en el basto globo?
Mejorar mis habilidades estaba actualmente ligado a conocer a alguien ya experimentado en el tema, sino pasarían mucho más tiempo del que deseaba para volverme tan fuerte como mis enemigos. Mis acciones eran siempre opacadas por dos o tres luchadores  terrícolas jugando a ser superhéroes. Muy frustrante. Por suerte sí sabía yo como esconder mi ki desde el principio, no hubiera durado mucho correteando libre de no ser por ello.

Final de Parte-1 | Continuará (parte-2)

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Re: Obsolescencia Ofuscada [Libre]

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